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lunes, 22 de octubre de 2012

Telecomunicaciones y nación en Colombia (I)

Infraestructura y cobertura[1]

Ancízar Narváez M.

Resumen

El presente artículo es el producto de una indagación preliminar sobre el papel de los medios y la cultura mediática en la formación del Estado-nación en Colombia. En esta primera parte se establece una relación entre la infraestructura actualmente existente, la cobertura territorial y la cobertura poblacional, teniendo en cuenta las implicaciones de la privatización de las telecomunicaciones y la radiodifusión.
Palabras Clave: Colombia, Telecomunicaciones, Radiodifusión, Nación
 
 
Telecommunications and Nation in Colombia (I)
Infrastructure and Coverage
 

Abstract

This article is the first product of preliminary investigation on the role of media and media culture in formation of Colombian nation-state. In this first part, a relationship between the currently existing infrastructure, geographical coverage and population coverage is seted, taking into account the implications of privatization of telecommunications and broadcasting
Key Words: Colombia, Telecommunications, Broadcasting, Nation.

Introducción

 
Las naciones, como comunidades imaginadas, lo son porque comparten algo (Anderson, 2005). Ese algo son tres instancias de identificación que devienen reales en la medida en que son efectivamente compartidas no sólo imaginariamente sino materialmente; estas son el territorio, la población y las instituciones.
 
La principal forma de hacer común el territorio es a través de la infraestructura, es decir, las intervenciones físicas que lo marcan y lo hacen apropiable por los sujetos. La primera infraestructura que se requiere para una nación, fuera de la militar y de la escolar, es la de transporte. En el siglo XX, como lo describen Pachón y Ramírez (2008), Colombia intentó una integración del territorio a través de una incipiente infraestructura de ferrocarriles y carreteras que ha resultado insuficiente para la formación de un mercado interno y para una inserción en el mercado externo.
 
Es esta infraestructura la que permite a los individuos sentirse partícipes de un mercado, es decir, sentirse productores y consumidores, pero al mismo tiempo, súbditos de un mismo Estado (una misma ley, una moneda, un sistema de pesas y medidas, etc.). Por tanto, las deficiencias de esta infraestructura constituyen un déficit en el sentido de nación.
 
Sin embargo, la infraestructura que más contribuye a la conformación de una comunidad entre imaginada y real es la de telecomunicaciones. El secreto de las telecomunicaciones consiste en que por primera vez “los mensajes viajan más rápido que los mensajeros”; más aun, los mensajes no incluyen al mensajero, el cual pasa a ser un aparato y unas redes. En consecuencia, es posible establecer un intercambio a distancia que implica imaginar al emisor y al receptor pero no percibirlos. Para la formación de la nación entonces es necesaria una verdadera infraestructura de telecomunicaciones (satélites, estaciones satelitales terrestres, estaciones de microondas, redes de fibra óptica, cableados en general). Estas infraestructuras son, pues, la primera base de cohesión de la población para sentirse perteneciente a una comunidad imaginada llamada nación, que comienza a ser más real en cuanto es posible la integración física.
 
Desde este punto de vista, habrá que diferenciar la infraestructura de telecomunicaciones de la infraestructura de radiodifusión o Broadcasting, pues aunque en rigor ambas son telecomunicaciones, la primera no implica contenidos adheridos a su naturaleza, mientras que la razón de ser de la segunda es justamente la transmisión de contenidos. En ese sentido, la infraestructura de telecomunicaciones tiene un valor estratégico en términos económicos y políticos y de soberanía (hacia dentro, porque es presencia física del Estado y hacia fuera, porque marca independencia y control del territorio) más que cultural. Sin embargo, la radiodifusión no puede existir sin una infraestructura de telecomunicaciones que la soporte. En consecuencia, aquí se incluyen ambas.
 
Las telecomunicaciones incluyen también las dos dimensiones de la comunicación: interpersonal e institucional. La primera, la que se da entre los sujetos; la segunda, la que se da entre las instituciones y los ciudadanos. Aunque la primera es la que hace que la comunidad imaginada llamada nación sea real, pues se trata de las personas concretas con nombres y apellidos que comparten algún mensaje en algún lenguaje, por algún medio técnico, en realidad, lo que hace posible esa comunidad es que tienen en común algún referente facilitado o creado por la institucionalidad. Esa institucionalidad la podemos sintetizar en dos grandes agentes: el Estado y la empresa capitalista, de tal suerte que la comunicación institucional consiste en la comunicación, esta sí predominantemente unilateral, del Estado con la nación (los ciudadanos), y de la empresa con el mercado (los consumidores). La nación es una creación de estas dos entelequias modernas y, por tanto, capitalistas.
 
Para identificar esta relación es necesario, en términos metodológicos, examinar las telecomunicaciones y los medios en tres dimensiones: a) la infraestructura, que incluye la cobertura territorial y poblacional; b) la esfera pública y la ciudadanía (canales públicos, privados, regionales, locales) que trata del consumo y el acceso efectivo a los medios como instituciones y como infraestructura; y c) finalmente, el mercado que comprende ventas, utilidades y eventualmente la participación en el PIB del país, pero cuyo análisis se hará en un segundo artículo.
 
Si el sentido de las telecomunicaciones es el cubrimiento y la integración del territorio para incorporarlo a la nación, entonces hay que examinar cuál es la contribución de cada sector a este propósito de integración.

 

Telefonía fija

 
La primera manifestación de integración del territorio es la densidad telefónica, o sea el número de líneas activas en relación con el número de habitantes. Esta densidad indica no sólo un aspecto físico sino también un grado de urbanización y, por supuesto, de industrialización.
 
Tabla 1: Densidad telefónica
 
Año
Líneas
Densidad
2004
7550000
17.82%
2005
7665000
17.87%
2006
7717000
17.78%
2007
7924000
18.04%
2008
7929000
17.84%
2009 (Junio)
7731000
17.19%
 
Fuente: CRC (2009).
 
En general, la densidad nuestra está tres puntos porcentuales por debajo de la de América Latina (de los principales países), cuya densidad es en promedio del 20 por ciento; además, se encuentra en descenso: dentro de este grupo sólo superamos a Ecuador y Perú. Tanto en el Total Nacional como en las cabeceras, "la tenencia de línea telefónica fija ha caído en el período 2003-2008. En el Total Nacional pasó de 54,7% a 44,3%. En las cabeceras pasó de 68,3% a 55,4%” (Dane, 2009). Entre 2008 y 2009 se han perdido 198.310 líneas, una disminución sensible en un solo año (tabla 1) (Crc, 2009).
 
La distribución geográfica es supremamente desigual. Si consideramos que Colombia tiene más de mil cien (1100) municipios, los 10 más importantes, según la tabla 2, concentran el 65% de las líneas telefónicas, mientras que por lo menos 1090 municipios se distribuyen el resto (35%). Por otro lado, las tres primeras ciudades, que reúnen aproximadamente el 26% de la población del país, concentran el 52% de las líneas en uso en 2009.
 
Esto obedece a la lógica absoluta de mercado que se impuso a partir de la privatización de Telecom en 2004; Telecom era la única empresa que cubría a todo el país puesto que operaba sin ánimo de lucro. Si la telefonía fija ha venido decreciendo ha sido en parte porque se han retirado las estaciones y las líneas de las poblaciones más alejadas donde efectivamente no es económicamente rentable prestar el servicio. En cambio, ha habido aumentos importantes en la instalación de líneas en el último año en lugares densamente poblados como Cali y Yumbo que son una misma área metropolitana, Floridablanca y Pidecuesta en el área metropolitana de Bucaramanga, Bello en el área metropolitana de Medellín y Soledad en el área metropolitana de Barranquilla, así como en Manizales que es ella misma un área metropolitana con Villamaría (Crc, 2009). Desde luego que esto va segregando zonas que comienzan a no sentirse como partes del país. Se quedan en territorios, como se llamaban antes los ‘Territorios Nacionales’, es decir, no integrados como parte de la estructura social y política de la nación sino como una especie de ‘lejano oeste’ (tabla 2).
 
Tabla 2: Distribución telefónica por ciudad
 
Ciudad
% Líneas
Bogotá
32.9
Medellín
10.7
Cali
8.5
Barranquilla
2.8
Bucaramanga
2.1
Cartagena
1.6
Cúcuta
1.5
Bello
1.5
Ibagué
1.4
Pereira
1.4
Resto
35.5
 
Fuente: Crc (2009).
 
Desde el punto de vista social la concentración también es evidente. En 2008, según el Dane (2009),
 
a nivel Nacional, el 33,7% de los hogares donde el jefe del hogar recibe un ingreso entre 0 y menos de 1,5 salarios mínimos tiene teléfono fijo. En aquellos donde el jefe devenga entre 1,5 y 5 salarios mínimos, el 53,6% posee telefonía fija. El 83,4% de los hogares donde el jefe gana más de 5 salarios mínimos tienen telefonía fija (Dane, 2009).
 
Las proporciones hablan por sí mismas: los hogares de ingresos altos prácticamente triplican a los de ingresos bajos en cuanto a acceso a la telefonía fija.
 
Tabla 3: Participación en el mercado telefónico por operador
 
Operador
Participación
Telecom (Privada)
29.9%
ETB (Pública-Bogotá)
25.3%
EPM (Pública-Medellín)
16.5%
Emcali (Pública-Cali)
6.5%
Telmex (Privada)
4.4%
Otros
17.5%
Total
100.0%
 
Fuente: CRC (2009)
 
La oferta de telefonía fija sigue estando excesivamente concentrada en cuanto a proveedores. Se trata prácticamente de un oligopolio, con fuertes barreras de entrada. Telecom, que antes era el operador nacional de la principal red de telecomunicaciones sigue controlando en 30% de la oferta, aún en manos privadas. Sin embargo, los tres operadores públicos de las tres principales ciudades no han perdido su importancia y se han mantenido en el mercado: entre las tres controlan casi la mitad de la oferta de líneas. En otras palabras, entre cuatro operadores controlan más de las tres cuartas partes lo que constituye un verdadero oligopolio (tabla 3).

 

Telefonía móvil

 
En contraste con el declive de la telefonía fija, la telefonía móvil se ha incrementado considerablemente. En el año 2009 la cobertura de la telefonía móvil era como sigue (Tabla 4):
 
A junio de 2010, estas cifras han evolucionado hacia un total de más de 42 millones de abonados (Mintic, 2010). En diez años, entre 1999 y 2010, las cifras de cobertura se han invertido. Mientras que al iniciar la primera década del siglo XXI había un poco más de un millón ochocientos mil líneas celulares, que equivalían a una cobertura del 4.37%, hoy la cobertura es de más del 95%, dejando sin cubrir sólo un poco más del 4% de la población.
 
Como se ha visto en las cifras de telefonía finja, la cobertura de ésta es baja en cuanto a porcentaje de población, además de estar muy concentrada en las áreas metropolitanas. Por tanto, la telefonía celular viene a ser una alternativa de conexión para las regiones más apartadas del país.
 
Tabla 4: Cobertura de telefonía móvil por operador
 
Operador
Prepago
Postpago
Total[1]
(2010-09)
Colombia Móvil
87.00%
13.00%
5.044.548
Telefónica Móviles
82.07%
17.93%
9.720.075
Comcel
86.02%
13.98%
28.640.707
Total
83.78%
16.22%
43.405.330
 
Fuente: Crc, 2009.
Siust (2011) http://www.siust.gov.co/siust/doc_xml/TablaCharts.jsp?con=estaticos/37_205.xml
 
En efecto, según el Dane (2009),
 
en 2008, el 83,8% de los hogares poseía teléfono móvil (celular), frente al 17,7% en 2003. En la cabecera en 2008, el 87,5% tenía celular, comparado con 21,8% en 2003. En el resto, entre 2003 y 2008, se presentó un aumento de 66,2 puntos porcentuales en la tenencia de teléfono móvil (celular); el porcentaje pasó de 4,6% en 2003 a 70,8% en 2008. Socialmente, no hay gran diferencia. En 2008, para el Total Nacional, el 77,2% de los hogares donde el jefe del hogar devengaba entre 0 y menos de 1,5 salarios mínimos tenía teléfono móvil; mientras que en los hogares donde los jefes recibían mayores ingresos laborales, la tenencia superó el 90% (Dane, 2009).
 
Sin embargo, la tendencia es la misma que la de la telefonía fija, es decir, a concentrarse en los grandes centros urbanos y a descuidar la cobertura de las zonas apartadas, dado que de todas maneras dicha telefonía requiere torres de retransmisión cuya operación no resulta rentable si no existe un número suficiente de usuarios, o sea, si no hay mercado garantizado.
 
En 2003 y 2008, Bogotá presentó el mayor porcentaje de hogares que poseían teléfono móvil con 32,6% y 91,2% respectivamente. La Región Pacífica (sin Valle) registró el porcentaje más bajo de tenencia de celular tanto en el 2003 como en el 2008 con 6,7% y 68,1% respectivamente (Dane, 2009).
 
Es decir, el contraste en la zona más urbanizada e integrada y la más aislada y poblacionalmente dispersa, se expresa en términos de acceso a esta tecnología. Teóricamente, la función de la misma debería ser precisamente la cobertura de aquellas zonas no integradas.

 

Internet

 
Uno de los supuestos de la ideología de internet llamada tecno-utopía es que con ella se reducen las diferencias de acceso a los medios de la gran mayoría de la población, dada la capacidad técnica que ofrece de llegar a cualquier lugar y en cualquier momento. Sin embargo, dada la lógica de mercado que preside la oferta del servicio, la cobertura sigue siendo tan restringida como la capacidad de compra de los usuarios. Esto se refleja claramente en la exigua cobertura que tiene dicho servicio en Colombia, juzgando no por las personas que dicen tener acceso o hacer uso de internet sino por la cantidad de conexiones efectivas que se registran y sobre todo por las que corresponden a los hogares. Además, se desconoce el número de conexiones por estrato, lo cual daría no sólo la idea de la desconexión sino de la desigualdad. En términos globales y meramente técnicos, las cifras indican lo siguiente (tabla 5):
 
Tabla 5: Distribución de suscriptores de Internet en Colombia por tipo de acceso a diciembre de 2009.
 
Suscriptores
2008
2009
Variación
Total Accesos Fijos
2.251.086
2.246.833
-0,19%
Acceso a través de redes móviles
495.730
719.943
45,23%
Total (Fijo+Móvil)
2.746.816[2]
2.966.776
8,01%
 
Fuente: SIUST. Tomado de CRC, 2009.
 
Tabla 6: Cantidad de suscriptores dedicados fijos del servicio de acceso a Internet discriminados por segmento – Junio -Septiembre de 2009
 
Suscriptores
2008
2009
Variación
Residencial
1.828.120
1.885.360
3,13%
Corporativo
278.237
280.596
0,85%
Centros Colectivos (Incluye Programa Compartel)
17.151
18.329
6,87%
 
 
Fuente: Tomado de CRC, 2009b.
 
Lo anterior se traduce en situaciones más concretas como las que se describen a continuación, en las cuales es claro que el acceso en términos de hogares y de personas, ya no a través de las oficinas, las empresas y los cafés internet, sólo alcanza a un cuarto de la población, sin contar las desigualdades de la estratificación. Teniendo en cuenta el número de hogares existentes en Colombia, su conformación promedio por cuatro personas y el número de hogares conectados, el acceso real sería del 26.4%, que coincide con el dato de consumo de medios del Estudio General de Medios (2009-II) y desmiente los datos de la Crc (2009, septiembre) (tabla 7):
 
En cuanto a la estratificación, según el Estudio de Consumo de Internet (ECI) realizado en 2009 por Indexcol y otras 14 empresas, en Bogotá la penetración de internet en los sectores socioeconómicos altos alcanza el 80%, en los niveles medios, el 60 % y en los niveles bajos, el 30%[3]. Extrapolando los datos de Bogotá, la población colombiana está compuesta en un 48% por estratos bajos, un 46% por estratos medios y sólo alrededor del 4% por estratos altos[4]. En tal caso, estaríamos ante la exclusión del 33.3% (60% de los estratos bajos), más el 18.4% (40% de los estratos medios) y finalmente, el 0.8% (20% de los estratos altos), en suma, más del 51% de la población del cualquier uso de internet.
 
Tabla 7: Acceso a internet por hogares y personas
 
Hogares
11.250.000
Conectados
1.885.360
Penetración
16.8%
Personas
7541440
Penetración
26.4%
Según la CRC (2009, p.3)
46.2%
 
Fuente: CRC, 2009b, p.2 y 3[5]
 
Si el promedio de hogares en Colombia es de 4 personas (3.96) esto queda sesgado por el hecho de que los hogares de los estratos más bajos de la población son mucho más numerosos, pues no sólo incluyen más hijos sino familias extensas. La Crc no ha vuelto a reportar datos por estrato, a pesar de que las empresas proveedoras del servicio tienen a sus usuarios estratificados. Si se hiciera una ponderación por estratos seguramente la cobertura bajaría un poco.
 
En cuanto a los usuarios, en los últimos 12 meses 37,5% del total de personas de 5 años de edad y más dice haber utilizado Internet (en cualquier lugar) (Dane, 2009). Las ciudades donde más se registró uso de Internet fueron: Bogotá (46,8%), Pereira (40,8%), Neiva (39,4%) y Tunja (39,2%) (Dane, 2009).
 
Habría que cuestionar, en un primer momento, lo que el gobierno colombiano hace para constituir una sociedad de la información o, más bien, informatizada. Aún así, este último cálculo coincide aproximadamente con los resultados del Estudio General de Medios 2009-II (los datos de la Crc son de septiembre de 2009).
 
En cuanto a la cobertura territorial de Internet, ésta también tiene un sesgo. Si 1032 alcaldías municipales tienen que ser conectadas a través de Internet social (Compartel) quiere decir o que no existe oferta de los operadores privados o que éstos municipios no tienen con qué pagarla (tabla 8). Según Mintic (2010b), la capacidad instalada es de 134.236 Gbps (Gigabytes por segundo) y sólo se utilizan 80.105, lo que quiere decir que sólo se está utilizando un 59,67%; por tanto, no hay razón técnica para que haya los niveles de desconexión que se evidencian a continuación.
 
En efecto, según esta misma fuente (Mintec, 2010b, p.5), en Colombia 1112 (99.3%) municipios cuentan con al menos una conexión a internet, que por lo visto está en la alcaldía o en alguna institución pública, puesto que cuando se trata de las conexiones residenciales fijas, sólo 432 municipios tienen al menos un suscriptor (39.0%). En este caso, como integración del territorio, internet deja por fuera más de la mitad (60%) de los municipios del país.
 
Tabla 8: Internet Social
 
Instituciones beneficiadas
Total
Instituciones educativas
21814
Alcaldías municipales
1032
Instituciones de salud
839
Bibliotecas públicas
411
Centros provinciales de Gestión Agro-empresarial
57
Otras
1518
Total
25671
 
Fuente: Mintic, 2010b
 
En el otro extremo, sólo 29 municipios tienen más de 10 mil suscriptores y apenas 100 tienen más de mil. Si tenemos en cuenta que Colombia es un país repleto de pequeñas ciudades de más de 10 mil personas (más de 670), este número implica que el promedio nacional está altamente distorsionado, pues una ciudad de 10 mil habitantes debería tener al menos 180 conexiones para mantener el promedio nacional. Sólo 70 (10%) de las 670 se aproximan a esa cifra.
 
Tabla 9: Oferta comercial de internet por región
 
Región
Municipios con oferta comercial
Caribe
46.91%
Occidental
57.30%
Oriental
26.80%
 
Fuente: Mintic, 2010b
 
Entre los operadores comerciales ninguno llega a la totalidad del territorio Colombiano. La red más extendida que es la de Telecom apenas llega a través de diferentes tecnologías a 274 municipios; Une-Epm, a 117; Edatel, a 257; Etb, a 83 y Telmex (con sus afiliados) a 129. Sólo empresas que tienen tecnología satelital como BT Latam Colombia, Gilat Colombia, Internet por Colombia e Internet por América S.A. llegan a un número más alto de municipios, técnicamente hablando, pues no sabemos los suscriptores efectivos con que cuentan. Así ellos cubren 755, 636, 591 y 444 municipios, respectivamente. Y es que en efecto, la cobertura comercial es selectiva. En el agregado por regiones, la proporción de municipios que tienen oferta comercial es como sigue (tabla 9):
 
Esto se refleja en enormes distorsiones en la cobertura bruta o porcentaje de conexiones por habitante, como se puede ver en la siguiente tabla (tabla 10):
 
Como conjunto, ninguna región alcanza el promedio nacional del 7.0%, lo cual se explica por la enorme distorsión que implica el hecho de que Bogotá, teniendo casi siete millones de habitantes tenga una cobertura del 11%, jalonada por las conexiones empresariales e institucionales. Tampoco alguno de los departamentos, excepto Antioquia, Santander y Risaralda, que pasan del 6%, se acerca al promedio nacional y menos a Bogotá. En síntesis, en términos de conexiones, Internet tampoco ha llegado a ser una alternativa para la integración del territorio y la población colombianos.
 
Tabla 10: Cobertura poblacional de internet por región
 
            Región           
Cobertura
Caribe
3.13%
Occidental
4.91%
Oriental
6.23%
 
Fuente: Mintic, 2010b
 

La radio

 
El principal componente de la radiodifusión, en términos técnicos, es la radio. La infraestructura de la radio, como radiodifusión, es de las más antiguas del país. Como se dijo en otra parte (Narváez, 2010, pp. 605-606),
 
La conversión de la técnica de radiodifusión en un verdadero Sistema Nacional de Radiodifusión y por consiguiente en la unificación nacional, exige condiciones técnicas renovadas. Entre los nuevos descubrimientos en materia de transmisión, producidos un poco por las necesidades de la guerra mundial, encontramos la radiotelegrafía, el radar y la frecuencia modulada (FM).
 
El primer equipo de estas características (FM) fue traído a Colombia, según Pareja (1984), en 1945 e instalado en el cerro de Monserrate, lo cual permitió que la emisora Nueva Granada se escuchara en Santa Elena, Medellín y Manizales. En 1948 se instalaron transmisores en los mismos sitios lo que permitió hacer un enlace en F.M. con Bogotá y Cali. La señal alcanzaba a llegar hasta Bucaramanga. Con ellos quedaron creadas las condiciones técnicas para el rápido desarrollo de las cadenas radiales.
 
Este es el verdadero inicio del sistema nacional, no sólo desde el punto de vista técnico, que es lo primero a solucionar mediante esta técnica de transmisión, sino desde el punto de vista político, por la integración del territorio y la población, y desde el punto de vista económico por lo que ello significa en integración de un mercado nacional. Si bien las condiciones técnicas no son neutras, sí queda en manos del Estado decidir si el Sistema Nacional de Radiodifusión será predominantemente privado o público y, por tanto, si será dedicado a crear un mercado (privado) o una nación (público). El surgimiento de las cadenas comerciales, Caracol y RCN, a partir de esa posibilidad técnica hablan bien de cuál fue el camino emprendido.
 
En efecto, el servicio de radiodifusión sonora hoy en Colombia está dividido en cuatro modalidades: radio comercial, radio comunitaria, radio de interés público y una categoría cuyo estatuto no está aún muy claro que es el de la radio universitaria. Su distribución es como sigue (Tabla 11):
 
Tabla11: Radiodifusión sonora por modalidad
 
Tipo de emisora
Número de estaciones
Número de Departamentos
Número de Municipios
Emisoras comunitarias
627
28
627
Emisoras comerciales
258*
30
140
Emisoras de interés público
164
28
111
Emisoras universitarias
67
20
20
Total
1116
 
 
 
Fuente: Elaboración del autor con base en Mincultura, 2010; Mintic, 2010c; Mintic, 2010d.
 
La radiodifusión es una de las infraestructuras que más contribuye a la integración del territorio, pues lo cubre prácticamente en su totalidad. Sin embargo, esta primera aproximación muestra algunas diferencias sustanciales entre las modalidades comunitaria y comercial: ambas cubren prácticamente todos los departamentos, pero las primeras cubren un número de municipios casi cinco veces superior a las segundas, a juzgar por lugar donde se produce la emisión. Sin embargo, esto es engañoso, puesto que justamente la característica de las comunitarias es su baja potencia (una requisito técnico para la adjudicación), lo que indica que su alcance se circunscribe al lugar de emisión. Mientras tanto, la característica de las emisoras comerciales es su alta potencia, su alcance más allá del lugar de emisión, por lo que puede decirse que con sus 258 estaciones prácticamente cubre la totalidad del territorio.
 
En ambos casos, sin embargo, hay una fuerte concentración de las frecuencias en los departamentos más importantes por el número de municipios. Así, entre Cundinamarca, Antioquia, Boyacá y Santander se encuentran cerca del 40 por ciento de las emisoras comunitarias. En todos éstos departamentos aproximadamente la mitad de los municipios cuenta con una emisora comunitaria, excepto el caso atípico de Santander, en donde existen 50 estaciones para 70 municipios.
 
En cuanto a las emisoras comerciales, su distribución ya no obedece tanto al número de municipios como al proceso de urbanización, pues la cantidad sigue al tamaño de las ciudades y de las áreas metropolitanas. Aunque Cundinamarca y Antioquia siguen siendo las de mayor oferta, la mayoría están en la capital o en el Área Metropolitana y no en los municipios. Este es el caso de Cundinamarca, Antioquia, Atlántico y Valle; en el primer caso, Bogotá concentra 22 de las 34 estaciones comerciales en FM; en el de Antioquia, Medellín concentra también más de la mitad, 18 de las 32; además, otras siete están en el área metropolitana, por lo que sólo una mínima parte queda en centros regionales también urbanizados como Sonsón y Apartadó. Lo mismo sucede en Cundinamarca, pues las doce estaciones que se hallan fuera de Bogotá están casi en su totalidad en los municipios aledaños o en las zonas turísticas como Girardot y Tocaima. En Santander, aunque las emisoras están en 8 municipios, 9 están en al área metropolitana y dos en Barrancabermeja, que es un centro urbano de importancia nacional. Aunque el Valle del Cauca es un departamento prácticamente urbano, de grandes ciudades, 12 de las 25 emisoras están en Cali y cuatro más en el área metropolitana (tabla 12).
 
Tabla 12: Distribución de emisoras comunitarias y comerciales
 
Departamento
Comunitarias
Municipios
Comerciales
Municipios
Antioquia
70
70
32
18
Atlántico
18
18
12
2
Bolívar
22
22
8
4
Boyacá
55
55
10
8
Cauca
21
21
6
3
Cundinamarca
73
73
34
13
Norte de Santander
27
27
8
4
Santander
53
53
14
8
Valle
28
28
25
12
 
Fuente: Elaboración con base en Mincultura, 2010 y Mintic, 2010c.
 
Desde el punto de vista de la oferta, ésta se encuentra altamente concentrada, pues entre casi 200 concesionarios, tres concentran 79 de las 258 frecuencias asignadas, esto es, el 30.6% de las mismas. Esos tres concesionarios son, obviamente, RCN, Caracol radio y la sociedad Olímpica-Char, con 41, 26 y 12 concesiones respectivamente (Mintic, 2010c). Con este número de frecuencias, instaladas en las principales ciudades del país, dichas cadenas pueden cubrir gran parte, si no del territorio, sí de la población, pues como vimos, se encuentran en zonas altamente pobladas. Adicionalmente, por ejemplo, “hoy RCN constituye la mayor organización radial de Colombia con un total de 141 emisoras entre propias, asociadas y afiliadas” (RCN, 2009); en consecuencia, con esta cifra el número de estaciones de las tres cadenas asciende a 189, sin contar las afiliadas y asociadas de las otras dos, pero incluyendo algunas estaciones en AM. Es decir, con sus emisoras afiliadas y asociadas, pueden llegar prácticamente a toda la población, pues RCN emite desde 64 ciudades y Caracol en 22, esta última sólo con sus estaciones propias; dada la potencia, pueden irradiar a todas las poblaciones aledañas y sobre todo emitir programación de carácter nacional.
 
En contraste, el sistema nacional de radiodifusión de interés público se encuentra en franca desventaja respecto a los dos grandes sistemas de radiodifusión privada. De las 164 frecuencias asignadas, la única oferta de producción general, de carácter nacional, es la que presenta la radio de RTVC, o Radiodifusora Nacional. Ésta cuenta con 28 frecuencias en igual números de ciudades, pero su potencia y su audiencia no tienen comparación con las estaciones privadas. Las demás se encuentran compartimentadas entre diversas instituciones del Estado como la Fuerzas Militares, la Policía Nacional, Universidades y otras instituciones de educación pública, gobernaciones y cabildos indígenas. Esto presenta una desventaja respecto a la oferta privada: su programación se hace local, de acuerdo con la ciudad de emisión y, por otro lado, son medios institucionales que por promover los intereses corporativos de la institución se asemejan más a una oferta privada que una oferta de interés público, pues aunque la defensa de los intereses de los miembros de la fuerza pública o de la universidad pública es legítima, no tiene que interesar a todos los ciudadanos. En realidad, no existe un sistema nacional de radiodifusión de interés público que esté a la altura y pueda competir con el sistema de radiodifusión privado en cuanto a programación informativa y de entretenimiento.
 
En lo que respecta a las emisoras universitarias, estas son un conglomerado que se identifica más por el tipo de programación que por el carácter jurídico, pues allí aparecen tanto emisoras de índole privada como pública cuyo punto de encuentro es un tipo de programación específica llamada educativa y cultural. Su distribución territorial también está altamente concentrada en Bogotá, pues 27 de las 67 frecuencias asignadas se encuentran en la capital, es decir, casi el 40 por ciento; además, once están en Medellín y cinco en Cali. En conjunto, las dos terceras partes están en las tres ciudades. Aunque estas tres ciudades son el núcleo político y económico del país, al concentrarse la programación en ellas tampoco se alcanza a ofrecer un relato unificado de la nación, dada su escasa potencia y sobre todo el público restringido y fragmentado al que se dirigen dichas emisoras.

 

La Televisión

 

Operadores de televisión

 
La Comisión tiene un criterio técnico para clasificar a los operadores y definir la estructura de la oferta. Según el siguiente diagrama, conceptualmente no importa tanto la organización institucional como las características técnicas (gráfico 1):
 
Gráfico 1: Modalidades de prestación del servicio de televisión
 
 
 
Fuente: Tomado de Cntv, 2009
 
En cifras, esta estructura se refleja en la siguiente relación de operadores (gráfico 2).
 
Para efectos de la construcción del país y del proyecto de nación lo que habría que cotejar sería las versiones de los dos canales privados y los tres públicos de alcance nacional, pues es allí donde se ven reflejados los relatos de la nación. Tal vez algo se pueda contraponer a éstos los relatos del los ocho canales regionales. Los demás, los 47 canales locales y los 677 comunitarios, son versiones subnacionales extremadamente particulares que merecen otra discusión, por cuanto no necesariamente de la sumatoria de localidades se hace una nación. Finalmente, los 56 operadores de televisión cerrada generalmente ofrecen una visión transnacional, a veces temática y especializada que no es el caso de la televisión generalista.
 
Gráfico 2: Operadores del servicio de televisión en Colombia por modalidades
 
 
 
Fuente: Cntv, 2009.
 

 Televisión abierta

 
Teóricamente, según la Cntv, Rtvc cubre el 92.0% de la población, esto es, en términos físicos, o sea los que pueden recibir la señal. Otra cosa es el consumo, el cual depende de la audiencia real de los medios. Para tal cubrimiento cuenta con 210 estaciones repetidoras en todo el país, que sirven a los tres canales públicos nacionales: Señal Colombia, Canal Institucional y Canal 1. Mientras tanto, Caracol y RCN aparecen cada uno con 134 estaciones, pero en realidad son la mismas estaciones que sirven a los dos canales, administradas por el Consorcio de Canales Privados Nacionales (Ccpn). Las estaciones están clasificadas en tres niveles:
 
De primer nivel: Cerro Alegre, El Ramo, La Flora, Lebrija, Manjui y Padre Amaya (6). Cuentan con planta eléctrica e intranet satelital.
 
De segundo nivel: (48) Cuentan con planta eléctrica. Arauca, Bañaderos, Barranquilla, Belén de Umbría, Buena Vista, Campanario, Carepa, Cerro Azul, Cerro Neiva, Cerro de Oro, Cristo Rey, El Deleite, El Doncello, El Nudo, El Recreo, Florencia, Galeras, Garzón, Inzá, Jurisdicciones, La Barra, La Castellana, La Loma, La Pita, La Popa, Laguna Seca, Las Nubes, Leticia, Martinica, Monte Albernia, Munchique, Pesca, Quibdó, Saboya, Samaniego, San Agustín, San José, San Juan, Santa Librada, Seminario, Silvania, Suba, Sutatenza, Tasajero, Terrón Colorado, Ubaté, Villa de Leyva, Yopal. De tercer nivel: las 80 restantes.
 
Por su parte, los canales regionales (8) poseen 190 repetidoras en todo el país, aunque sin discriminar cuántas corresponden a cada uno. Con estas estaciones deben cubrir, teóricamente, el 78% del territorio. Finalmente, los canales locales, City Tv, Telemedellín y otros, con 49 estaciones, cubren el 45% de la población.
 

Televisión cerrada: televisión por suscripción y televisión comunitaria

 
Según la CNTV, el 91.9% de los hogares de estrato 6, el 60.6% de los hogares de estrato 3 y el 21.3% de los hogares de estrato 1 tiene servicio de TV por suscripción (Cntv, 2009). En cuanto a usuarios: existían 3.140.700 usuarios de televisión por suscripción, de los cuales 2.817.417 recibían el servicio de televisión cableada y 323.283 de televisión satelital (Cntv, 2009). La baja cobertura de la televisión satelital indica algo de su carácter elitista.
 
Cobertura centralizada: Cuando se habla de concentración de la oferta en cualquier tipo de medio, se quiere significar que los cuatro primeros operadores monopolizan al menos el 75 por ciento de la oferta. Según la información de la Cntv en 2009, la distribución del mercado por operador es la siguiente (tabla 13):
 
Tabla 13: Principales operadores de televisión por suscripción y usuarios a septiembre de 2009
 
Operador
Suscriptores
Participación %
Telmex Hogar
1.704.886
54.64
UNE-EPM Telecomunicaciones S.A. ESP
739.260
23.69
Cable Unión de occidente S.A.
149.033
4.78
Directv Colombia
214.830
6.89
Colombia Telecomunicaciones ESP
132.808
4.26
Cable Bello Televisión Ltda.
39.241
1.26
Cablevista S.A.
24.992
0.80
Supercable Telecomunicaciones S.A.
19.558
0.63
HV Televisión Ltda.
18.493
0.59
Codisert Ltda.
8.881
0.28
Subtotal 10 mayores operadores
3.051.982
97.82
Otros operadores
68.001
2.18
Total
3.119.983
100.00
 
Fuente: Cntv, 2009, pp. 28-29.
 
De acuerdo con el criterio de concentración expresado anteriormente, el mercado colombiano no sólo está concentrado sino ultra concentrado, pues sólo dos operadores cubren más del 75% de la oferta. Si a esto le sumamos que algunos operadores pequeños como Cable Unión son en realidad filiales de uno de los dos primeros, la concentración puede llegar a ser virtualmente duopólica.
 
En cuanto a la televisión comunitaria, según también la Cntv, en 2009 existen 677 operadores de televisión comunitaria, cuyo número promedio de asociados fue de 159.583. Si este dato fuera correcto, estaríamos ante un número más de dos veces superior a la población colombiana, 108 millones 37 mil 691 afiliados, lo cual sólo es posible si las personas tienen múltiples afiliaciones (Cntv, 2009).
 

Televisión Digital Terrestre (TDT) y televisión móvil

 
De forma contraria a la televisión tradicional, que envía sus ondas de manera analógica, la Televisión Digital Terrestre-TDT codifica sus señales de forma binaria, habilitando nuevas opciones tales como: multiprogramas, mejor calidad de video y de sonido, interactividad y movilidad (Castañeda y otros, 2010).
 
Aunque se transmite una señal codificada en forma binaria, es decir, en 0 y 1, ésta se transmitirá por el mismo espectro electromagnético y, por tanto, necesitará también cubrir el territorio nacional con una red de repetidoras de señal. Sin embargo, esto se hará más eficientemente, por cuanto en una misma frecuencia se podrá transmitir la señal de varios canales a la vez. La esperanza que existe es que con la TDT se pueda ampliar el acceso a Internet, aunque menos interactivo, a la misma cantidad de población que potencialmente cubre la TV, es decir, más del 90%.
 
 En Colombia, el estudio de la TDT apenas se inició en 2006 a través de la Resolución Directiva del 23 de Febrero de la CNTV. Fueron convocadas empresas promotoras de los tres estándares internacionales entonces en disputa: el norteamericano ATSC (Advanced Televisión System Commitee), el europeo DVB-T (Digital Video Broadcasting) y más tarde el japonés ISDB (Integrated Services Digital Broadcasting).
 
Se seleccionaron 30 puntos en tres ciudades para hacer las respectivas pruebas teniendo en cuenta factores como ruido industrial, la topografía, ruido vehicular, climatología, acceso a la estación, etc. Se realizaron 34 pruebas fijas exteriores en Bogotá y 30 en Pereira; 5 y 4 fijas interiores y 3 y 2 móviles respectivamente en cada una de estas ciudades. El 28 de Agosto de 2008 la Comisión Nacional de Televisión escogió el estándar europeo (Castañeda y otros, 2010).
 
En octubre 30 de 2009 se asignaron las frecuencias UHF del canal 14 al 20 para las emisiones de TDT, pero sólo cubriendo los departamentos de Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Tolima, Valle del Cauca, Antioquia, Cauca, Guajira, Atlántico, Magdalena y Bolívar. Es decir, sólo una parte del territorio. En enero de 2010, RTVC inició la transmisión de la señal digital en Bogotá cubriendo más o menos 2 millones de habitantes del centro y norte de la ciudad. Se esperaba que en la mitad de 2010 se cubriera el 45% del territorio incluyendo la cobertura de los canales regionales.
 
La comisión nacional de Televisión asignó para efectos de adecuación cerca de 8200 millones de pesos a cuatro estaciones que cubren 254 municipios y más de 19 millones de habitantes, es decir, casi el 43% de la población. Esas estaciones son: Manjui, 133 municipios; Cerro Kennedy, 65; La Azalea, 37 y Padre Amaya, 39 (Castañeda y otros, 2010).
 
Así mismo, “la empresa estatal se encuentra adecuando un centro de emisión y adicionalmente, adelantando el proceso para la compra de los transmisores necesarios para lanzar la señal digital” (Cntv, 2009, p.13). En el mismo proceso se encuentran los canales privados nacionales.
 
Se espera, según el calendario establecido para el apagón digital, que este se cumpla en 2019. Para el efecto, existe un convenio de “Apoyo a la implementación de la TDT en Colombia” que hace parte del paquete de adopción del sistema europeo y que contempla básicamente tres aspectos: a) asesoría para la regulación de contenidos; b) asesoría para el manejo del espectro electromagnético atribuido al servicio de TV; y c) implementación de un programa de formación para los agentes de la TV. En cuanto al acceso de la población, se estima que por lo menos la mitad de la población no está en condiciones de remplazar su receptor de televisión para adquirir uno nuevo. En consecuencia, una gran parte habrá de usar decodificador.
 
El estándar de TDT escogido por la Cntv ofrece, así mismo, la posibilidad de la televisión móvil, a través de los teléfonos celulares. Esta se basará en las dos tradicionales modalidades de negocio de broadcasting: la suscripción, según paquetes ofrecidos y el acceso abierto financiado por publicidad. Todo esto por el momento es una expectativa.
 

Conclusión

 
Los datos de la infraestructura indican claramente que tanto física como institucionalmente Colombia sigue afrontando un grave problema de integración en términos de infraestructura, desde tres puntos de vista:
 
En primer lugar, es evidente que la distribución geográfica se haya distorsionada e hipertrofiada por la concentración en las grandes zonas urbanas del país, pues no sólo las coberturas son mayores por cuanto la densidad poblacional permite la cobertura física, sino porque se sigue incrementando en virtud de la mayor capacidad de compra de la población y porque la oferta de redes resulta menos costosas.
 
En segundo lugar, la oferta privada se concentra, como la otra cara de la moneda, en aquellas zonas que ya están densificadas física, poblacional y económicamente, haciendo que la concentración se potencie, es decir, que no refleja sólo la población y la capacidad adquisitiva sino además el sobre consumo de éstas en relación con zonas apartadas.
 
En tercer lugar, hay una excesiva concentración de los oferentes, con predominio de las empresas privadas y extranjeras, que pueden poner condiciones a sus usuarios más allá de las compensaciones económicas. La oferta es casi duopólica en manos de dos operadores extranjeros. No existe realmente una competencia.
 
Finalmente, lo más preocupante es que esta lógica privada de oferta del servicio con criterios de mercado está dando una imagen de cobertura discutible por cuanto no se informa sobre la cobertura por estrato socio-económico o por nivel de ingreso, lo cual podría ponderar el optimismo de los promedios, pues no se dice en qué estratos sociales están concentrados los hogares conectados y a cuántas personas corresponden. Los cifras de desconexión de los estratos bajos que arroja el Estudio General de Medios 2010 II (Acim, 2010) son ilustrativas de lo que puede estar pasando con la estratificación de las conexiones. La incapacidad de los estratos bajos de pagar las tarifas que las empresas con ánimo de lucro exigen por la prestación del servicio es lo que explica que se está inutilizando más del cuarenta por ciento de la capacidad instalada de internet en Colombia.
 


Referencias



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[1] Proyecto: Educación mediática y proyecto de nación en Colombia. Universidad Pedagógica Nacional. Centro de Investigaciones (Ciup). Bogotá D.C. 2011-2012
 

[1] Mintic, 2010
[2] Los datos a marzo de 2010, según el informe trimestral de conectividad (Mintic, 2010b), ascienden en total 3.181.431 suscriptores, discriminados en 2.266.151 en redes fijas y 915.280 en redes móviles. Esto aumenta  la cobertura bruta a un 7.07%. Debido a que no hay datos para comparar el resto de las variables (hogares y corporativos, así como por estratos), se mantiene el ejercicio con los datos anteriores.
[3] Agradezco este dato a Julio César Ibáñez de la Maestría en Educación-UPN.
[4] Distribución de la población por estratos: uno, 9.33%; dos, 39.14%; tres, 36.09%; cuatro; 9.40%; cinco,                2.06%; alto, 1.76% (Desde abajo, Julio 26 de 2010, nº 159).
 
[5] CRC (2009b). Comisión de Regulación de Comunicaciones. Informe Trimestral de Conectividad. En línea en: www.crcom.gov.co. Recuperado, abril 30 de 2010.
* Únicamente en FM.
 
Ancízar Narváez M.
Doctor en Educación, Magister en Comunicación Educativa y Licenciado en Ciencias Sociales. Profesor Asociado de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Coordinador del Grupo Temático Economía Política de la Comunicación  de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC).
Publicaciones recientes: Narváez, A. (2010a). “Educación, capitalismo y desarrollo. Cultura alfabética y globalización anglosajona”. En: Signo y Pensamiento, 57, volumen XXX, julio-diciembre, pp. 248-267. ISSN: 0120-4823. Narváez, A. (2010b). “Cultura alfabética y mercado cultural en Colombia y en España”. En: Signo y Pensamiento, 56, volumen XXIX, enero - junio, pp. 160-182. ISSN: 0120-4823.

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